En
Alemania en el año 2011 se informó de un gran brote epidémico producido por el serotipo
enterohemorrágico Escherichia
coli O104:H4.
Se
trataron cerca de 3255 casos, según la OMS, con 33 fallecidos. Se
encontraron indicios de que pudiera haber surgido en una explotación alemana de
brotes de soja, pero se descartó como foco de la intoxicación. Sin embargo el
gobierno alemán señaló en principio a España como origen de los productos
vegetales implicados en la intoxicación alimentaria, dando dos fuentes de producción
en Málaga y Almería. Holanda era otro país señalado. Tras el análisis de las heces de los pacientes, se descartó el origen español. Se desconoce el origen de la bacteria en toda la cadena hasta el consumidor, desde la producción, el transporte y la distribución, por lo que no se pudo descartar la mala manipulación de productos en Alemania, que fue finalmente señalada como el país de origen de la intoxicación y ocurrida también en viajeros que tocaron suelo Alemán.
La
cepa de la bacteria E. coli aparecida en Alemania es resistente a ocho tipos distintos de
antibiótico, según un equipo de investigadores chinos, que lograron secuenciar
el genoma del organismo.
Esta
noticia causó gran revuelo en España ya que tuvo graves consecuencias para los
productores a pesar de confirmarse que la infección no provenía de este país.
La Escherichia coli , también conocida por la abreviación de su nombre, E. coli, es quizás el organismo procariota más
estudiado por el ser humano. Se trata de una enterobacteria que
se encuentra generalmente en los intestinos animales, y por ende en las aguas negras, pero
se la puede encontrar en todos lados, dado que es un organismo ubicuo.
Esta y otras bacterias son necesarias para el
funcionamiento correcto del proceso digestivo, además de producir las vitaminas B y K.
En individuos sanos, es decir, si la bacteria no
adquiere elementos genéticos que
codifican factores virulentos, la bacteria actúa como un comensal formando parte de la flora intestinal y
ayudando así a la absorción de
nutrientes. En humanos, la Escherichia coli coloniza el tracto gastrointestinal de
un neonato adhiriéndose a las mucosidades del intestino grueso en el plazo de 48 horas después de la
primera comida.
La Escherichia coli puede
causar infecciones intestinales y extraintestinales generalmente graves, tales
como infecciones del aparato
excretor, cistitis, meningitis, peritonitis, mastitis,
septicemia y neumonía Gram-negativa.
La cepas patógenas pueden causar además diarrea en humanos y otros animales. Otras cepas causan
diarreas hemorrágicas en virtud de su agresividad,
patogenicidad y toxicidad. En muchos países ya han habido casos de muerte con
esta bacteria. Generalmente afecta gravemente a niños entre 1 año y
8 años y a personas mayores.
La causa más común es la contaminación de alimentos, y posterior mala
cocción de los mismos, es decir, a temperaturas internas y externas menores de
75 °C.
Para prevenir este tipo de infecciones es necesario adoptar las
medidas higiénicas necesarias tales como: un correcto lavado de manos,
verificar que los alimentos que consumimos hayan pasado un control sanitario,
evitar contaminaciones cruzadas, y un cocinado adecuado de los alimentos.
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