ALIMENTOS ECOLÓGICOS Y CONTAMINANTES AMBIENTALES
Los alimentos orgánicos o ecológicos son aquellos productos agrícolas o agroindustriales que se producen bajo un conjunto de procedimientos
denominados "orgánicos". Estos procedimientos tienen como objetivo
principal la obtención de alimentos sin aditivos químicos ni sustancias de
origen sintético y una mayor protección del medio ambiente por medio del uso de
técnicas no contaminantes.
Por tanto la agricultura orgánica se basa en la reducción al
mínimo del empleo de insumos externos, y evita el empleo de fertilizantes y
abonos sintéticos. Debido a la contaminación ambiental generalizada, las
prácticas de agricultura orgánica no pueden
garantizar la ausencia total de residuos.
Dentro de esta
contaminación ambiental generalizada, son de
especial importancia los CONTAMINANTES ABIÓTICOS. A
continuación nombraremos los más habituales que nos podemos encontrar y cuáles
son los motivos de que se encuentren en el medio ambiente.
En general, la presencia de estos contaminantes se debe a los
efluentes industriales, que afectan primero a las aguas superficiales de las
zonas terrestres y después a las aguas. Como representativos de estos
contaminantes abióticos citaremos dos grandes grupos:
Metales pesados:
De todos los contaminantes metálicos, los más importantes por
lo que respecta a la toxicología alimentaria son el plomo, el mercurio y el cadmio.
El mercurio. Las principales fuentes de contaminación son las industrias
químicas, papeleras, de lejía, etc., que vierten mercurio inorgánico a ríos o
sistemas costeros, el cual, por acción de las bacterias en un medio acuoso rico en materia orgánica, se transforma en mercurio orgánico (metilmercurio y
otros), material más liposoluble y fácilmente acumulable y, en definitiva, más
tóxico para el humano que las formas inorgánicas.
El plomo. Su presencia en los alimentos tiene un origen
fundamentalmente antropomórfico, pero en los últimos años, ha visto minado su interés toxicológico por las medidas que el propio ser humano ha
implantado para reducir este tipo de contaminación. Así por ejemplo, se han
eliminado las tuberías de plomo para la conducción del agua, se han sustituido
los cierres de plomo de las latas por otro tipo de cierres, se han puesto medios para evitar que se produzcan intoxicaciones por el plomo que
pueda migrar a partir de recipientes de arcilla o cerámica, etc. Es un hecho conocido que el contenido en plomo de los
vegetales cultivados en zonas rurales es inferior al de los cultivados en
parcelas cercanas a autopistas o carreteras muy transitadas, esta, que en el
pasado llegó a ser una de las principales fuentes de contaminación ambiental
por plomo, constituye hoy, gracias al uso de la gasolina sin plomo, un problema
cada vez menor.
El cadmio. Contaminante de origen industrial (pilas y acumuladores, colorantes industriales, plásticos, minería, etc. El cadmio, a diferencia de otros metales, puede pasar del suelo a los vegetales, si bien la reserva más importante de este contaminante reside en el barro del fondo de los ríos y los mares.
En definitiva, se puede destacar que los metales pesados son
contaminantes del ambiente, al que llegan mayoritariamente como resultado de la
actividad humana, sobre todo de tipo industrial. La contaminación puede afectar
a las aguas, los suelos y el aire y, de ahí, directa o indirectamente, puede llegar a los
alimentos. La contaminación de los alimentos es un tema difícil de resolver y
únicamente podría reducirse en la medida en que se controlen los vertidos
industriales.
Contaminantes orgánicos:
Entre los compuestos
orgánicos de mayor importancia se
encuentran los organohalogenados, que incluyen dioxinas y dibenzofuranos, los bifenilos policlorados (PCB) o polibromados (PBB) e incluso los
propios plaguicidas organohalogenados
(DDT, aldrín, dieldrín y otros). Se debe tener en cuenta que todas estas
sustancias son muy difíciles de degradar y, por lo tanto, son altamente
persistentes en el ambiente. Entre ellos citaremos:
Las dioxinas y los benzofuranos:
Se forman siempre que se da una combustión de materia orgánica clorada o en presencia de cloro;
por ejemplo, son productos que se forman habitualmente en incineradoras de
residuos domésticos e industriales. Una fuente significativa de estos
compuestos son los plásticos de cloruro de polivinilo (PVP) obtenidos por la
polimerización de monómeros de cloruro de vinilo. Este tipo de plásticos es
objeto de análisis desde hace largo tiempo, dada la posibilidad de que
los residuos de cloruro de vinilo (cancerígeno reconocido) pudiesen migrar a
los alimentos, su utilización se ha prohibido en múltiples países debido a los
problemas derivados de la liberación potencial de los monómeros, así como de la producción de dioxinas y benzofuranos que se da cuando se
incineran.
Los bifenilos policlorados:
Son sustancias que actualmente
contaminan el ambiente debido a una extensa aplicación industrial en el pasado
(transformadores eléctricos, condensadores, sistemas de refrigeración, etc.). Las vías de contaminación del ambiente son
diversas: destrucción de los aparatos de refrigeración, vertido de desechos,
etc., que van acumulándose mayoritariamente en sedimentos de alcantarillado y
en las fuentes de aguas estancadas.
Por tanto, el que los alimentos sean
ecológicos no significa que estén libres de estos contaminantes. Es importante
conocer toda la información para poder decidir lo que realmente queremos
comprar y los beneficios o no que nos pueden aportar.



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